Guía completa

En Murcia el aire acondicionado del coche no es un capricho. De mayo a octubre hay semanas en las que un coche aparcado al sol se convierte en un horno, y quien trabaja con una furgoneta de reparto o va cada día por la A-7 lo nota en la espalda y en la concentración. Por eso las averías del climatizador se descubren casi siempre el primer día de calor de verdad, cuando el sistema lleva meses parado y las juntas se han resecado.

Lo que notas y lo que suele haber detrás

Enfría poco y cada vez menos → fuga lenta de gas, a menudo en una junta de los tubos o en el condensador, que va delante del radiador y recibe piedras y tierra de la carretera.

Enfría bien al principio y luego echa aire templado → el condensador no disipa el calor: puede estar sucio de polvo e insectos o tener el electroventilador averiado. En atascos y paradas se nota más.

No enfría nada y el compresor no se conecta → muy poco gas, un sensor de presión que corta el sistema por seguridad o un fallo eléctrico del compresor.

Huele a humedad o a cerrado → el evaporador, escondido tras el salpicadero, acumula humedad y suciedad. Se limpia y se cambia el filtro de habitáculo, que en zonas de calima se carga antes.

Gotea agua dentro del coche → el desagüe del evaporador está atascado. Fuera, bajo el coche, es normal ver gotas; dentro, no.

Nuestra forma de trabajarlo

Primero medimos. La temperatura del aire en las salidas y las presiones del circuito dicen mucho antes de abrir nada. Después recuperamos el gas que queda y hacemos vacío: si el circuito no lo mantiene, hay una fuga, y la buscamos con tinte trazador o con nitrógeno. Cargar sin encontrarla es pagar por un gas que volverá a salir en pocas semanas.

Cada coche lleva una cantidad concreta de gas y de aceite, indicada en una etiqueta del vano motor. Los modelos más antiguos suelen usar R134a y los recientes R1234yf; trabajamos con los dos y nunca se mezclan, porque eso contamina el circuito y puede dañar el compresor.

Un consejo para el invierno: enciende el aire unos minutos de vez en cuando, también con frío. Así circula el aceite del sistema, el compresor se mantiene lubricado y las juntas no se secan. En junio lo agradecerás.