Guía completa
Un golpe en el aparcamiento de un centro comercial, un roce con la columna del garaje o un retrovisor que se lleva una furgoneta en una calle estrecha de El Palmar. La mayoría de trabajos de carrocería empiezan así, y casi todos tienen arreglo sin cambiar la pieza.
¿Reparar o cambiar?
Si la chapa no está rota ni muy estirada, se recupera. Es lo que preferimos: se conserva la pieza original y su ajuste. Cuando el daño es grande o afecta a refuerzos, cambiarla es más sensato y te lo explicamos con el presupuesto. En paragolpes de plástico, muchas fisuras se pueden reparar; otras no.
El sol de Murcia y la pintura
Aquí el barniz sufre. En techos, capós y portones de coches que duermen en la calle es habitual verlo cuartearse y pelarse con los años. Cuando reparamos una pieza de un coche así, el color de fábrica ya no coincide del todo con el de la carrocería, que se ha aclarado. Por eso no basta con el código: hacemos pruebas sobre el coche y, si hace falta, difuminamos sobre las piezas vecinas.
Pasos de una reparación
- Desmontar molduras, pilotos o lo que estorbe para trabajar limpio.
- Enderezar la chapa y dejarla lisa.
- Imprimación y preparación.
- Color, barniz y secado.
- Pulido, montaje y revisión final con buena luz.
Rayones pequeños
No todo necesita pintura. Algunos rayones superficiales en el barniz se mejoran mucho con un pulido. Si el rayón llega a la chapa, conviene repararlo para que no aparezca óxido.
Si el golpe tiene parte de seguro, tráelo con la documentación y lo hablamos.