Guía completa
Un amortiguador no se rompe de un día para otro: pierde eficacia poco a poco. Por eso muchos conductores no se dan cuenta hasta que se suben a un coche con la suspensión nueva y notan la diferencia.
Dónde se nota en Murcia
En los badenes de las calles de las pedanías, en los caminos de tierra de la huerta y en los cambios de carril a velocidad de autovía en la A-7. También cuando el coche va cargado para un fin de semana en La Manga: con amortiguadores cansados, la trasera flota y el coche se balancea.
Una prueba sencilla
Con el coche parado, empuja con fuerza una esquina hacia abajo y suelta. Si sube y baja más de una vez, es probable que el amortiguador de esa esquina esté gastado. No sustituye a una revisión, pero da una pista.
Lo que revisamos
- Fugas de aceite en el cuerpo del amortiguador.
- Copelas superiores, que hacen ruido al girar si están mal.
- Topes y guardapolvos, que se agrietan con el sol.
- Muelles, por si alguno está partido.
Cómo trabajamos
Siempre por ejes. Si las copelas o los topes están gastados, te lo enseñamos y te proponemos cambiarlos en el mismo trabajo, porque el desmontaje ya está hecho. Después, si se ha tocado la parte delantera, se comprueba la alineación.
Unos amortiguadores en buen estado mejoran la estabilidad, cuidan los neumáticos y ayudan a frenar en menos distancia. Si tu coche tiene muchos años y nunca se han cambiado, merece la pena revisarlos.