Guía completa
¿Qué es el caudalímetro y por qué se estropea?
El sensor de flujo de aire, o caudalímetro (MAF), es el que le chiva a la centralita del motor la cantidad exacta de aire que está entrando para que ella calcule cuánta gasolina debe inyectar. Si esa medición es incorrecta porque el sensor está sucio o averiado, la mezcla de aire y combustible se descompensa. ¿El resultado? El coche pierde brío, pega tirones y el consumo se dispara.
La suciedad es su peor enemigo. Aquí en Murcia, con el polvo en suspensión y el tráfico denso de la ciudad, los filtros de aire sufren bastante. Si el filtro está muy viejo y deja pasar partículas, o si llevas un filtro deportivo con exceso de aceite, es muy fácil que el sensor acabe manchado y deje de medir bien.
¿Limpiar o cambiar el caudalímetro? Cuándo SÍ y cuándo NO
Lo primero que hacemos siempre es limpiarlo. En aproximadamente la mitad de los coches que llegan al taller con este fallo, una limpieza profesional soluciona el problema y te ahorras el coste de una pieza nueva.
Este sensor lleva un filamento muy delicado que mide el flujo de aire por cómo se enfría. Si una capa de suciedad lo recubre, la medición falla, aunque el componente en sí esté en perfecto estado. Para limpiarlo usamos un espray específico que se evapora por completo y no deja residuos. Jamás se debe usar gasolina, alcohol ni disolventes, porque eso sí que lo daña de forma permanente. Esta operación tiene un coste de entre 40 y 80 €. Si tras la limpieza conectamos el ordenador de diagnosis y los valores siguen siendo incorrectos, entonces sí que no hay más remedio que sustituirlo.
¿Qué caudalímetro montar si hay que cambiarlo?
Cuando la limpieza no es suficiente, toca cambiar la pieza. En nuestro taller solo montamos recambios de calidad original. Según el fabricante de tu coche, instalaremos Bosch (el más frecuente en coches europeos), Pierburg o Hitachi/Denso.
Desaconsejamos totalmente los caudalímetros genéricos de bajo coste. La unidad de control del motor está calibrada para recibir las señales eléctricas precisas del sensor original. Una pieza barata puede dar valores parecidos, pero no idénticos, y esa pequeña diferencia se nota en forma de tirones o falta de potencia que te harán volver al taller. Lo barato, en este caso, sale caro.
¿Cómo puedo evitar que se averíe el caudalímetro?
La mejor prevención es la más sencilla: cambia el filtro de aire cuando toca, ni un kilómetro más tarde. El manual de tu coche te indicará el intervalo, que suele estar entre los 30.000 y los 60.000 km. Si usas un filtro deportivo lavable, asegúrate de no pasarte con el aceite al limpiarlo.
Para coches que hacen mucha ciudad, con trayectos cortos y mucho arranca-para, recomendamos una limpieza preventiva del caudalímetro cada 80.000 o 100.000 km. Es una forma de curarse en salud y evitar que un fallo te pille por sorpresa.